sábado, 18 de agosto de 2007

COSAS DEL AZAR (Closinglisboa, Agosto, 2007)

En acorde de risas, ahuyentamos la melancolía;
hablamos de la vida privada de vida;
del pasado que, agazapado en cada gesto,
siembra maleza entre descuidos
que, al florecer, apresa y paraliza nuestros deseos.

De poco sirve ordenar en un álbum
los días en que quisimos detener el tiempo,
o descorrer despacio las cortinas del fracaso.

De poco sirve mirar cada detalle, con ojos de miope,
para buscar verdades que partieron, en trenes olvidados,
hacia oscuros reinos en la medida justa de sus carencias.

¿Cómo sobrevivir entre tanto lodo?
¿Cómo escapar de la sombra del silencio y de la soledad?

Siempre al azar, contestas:

“Es el instante, la circunstancia inesperada
que te llena de luz;
la mirada cómplice de anónimos amantes
que, en una esquina y sin palabras,
dicen, ante tus ojos, cuanto se aman”.

La sencillez del momento y su belleza,
es quien hiere y rasga tu dolor
para acercarte al refugio de tus días;
a los frutos colmados y visibles;
al tintineo de la esperanza
y a su repetida cadencia en tu corazón.

Cualquier día,
el fuego quemara la maleza
y la vida empezará de nuevo.

Closing Lisboa

jueves, 16 de agosto de 2007

HOY HE VISTO EL AMOR ( Rimbaud 16.Agosto.2007)

Como si fuera una sencilla fechoría que trama un inquieto niño, lo he visto, os lo juro que, astuto, ha desvelado una sola mirada, a través de la venda sedosa con que cubre sus ojos, el diosecillo que aventura destinos sin querer conocer los resultados del azar.

Estaba, oculto tras una negra farola, utilizándola como disfraz; tensando, sigiloso, un fino arco fibroso, trenzado con emociones, cubriendo su desnudez, portando a su espalda un nutrido carcaj, aprestándose a lanzar sus flechas sobre una pareja en relaciones.

Dándose cuenta de mi presencia, me ha hecho un guiño confiado. Ha acertado con dos dardos a las accesibles figuras de la pareja. Charlaban solamente pero, al sentir sus cuerpos ensartados, han comenzado a besarse, en una guerra de amor que comenzaba.

Y, sin desviar ni un momento de sus ojos el ardor de sus miradas, no han dado tregua ni reposo a la ambición ansiosa de sus bocas enredándose en un intercambio de caricias húmedas y dedicadas; un sin fin de arrumacos, que aproximaban sus almas como locas.

Ha sido un veneno de amor, rápidamente expandido por sus entes, que les ha hecho apartar a un lado sus quizá obligados menesteres, cosas que hacen los hombres de pretenciosos negocios importantes; cosas que hacen en sus costumbres, laborales o caseras, las mujeres.

No quiero decir que el mundo se haya detenido para observarles, creo que el secreto de su ávido amor, solo a mí me han reservado, nadie más, de todos los que circulaban, se ha parado a mirarles. Yo, por supuesto, he custodiado el secreto por Cupido confiado.

Para mí, que el suceso ha llegado a durar cuanto lo necesario alcanza, en lo que he permanecido quieto, casi distraído, evitando molestarles, sin dar ni un paso que me llevara a invadir el recinto de su confianza, ni atreverme a hacer expresión alguna que pudiera llegar a disturbarles.

Quizá el don de la mixtura del amor sea de natural fugaz: una llamarada; pero, durante tiempo indefinible, se han mantenido juntos por las manos, y, cuando estas se han desunido, han continuado unidos por sus miradas, ya que, con sonrisas, mantenían la conciencia de sus cuerpos enlazados.

Al fin, tal vez adivinando que nunca llegarían a lograr a ser en su sed saciados, o porque, en algún momento hayan percibido otra situación, han determinado desanudar el prieto engarce de sus brazos enmadejados, cesando el empuje, para forzar un límite a la brusca intimidad de su pelea.

Al reemprender ambos su camino en direcciones opuestas, alejándose, los rostros de ambos se han iluminado con una risa íntima, amplia y ensoñada. Una y otra vez, se volvían los dos sin cesar en su alegría, para no dejar de mirarse, confirmando el hecho de que el tiempo y la distancia no significan nada.

He observado mi reloj para calcular si pudiera llegar a casa a la hora en la que esperaba recibir una llamada, dado el tiempo consumido. Me he dado cuenta, no sin gran sorpresa, la inexistencia de demora; las agujas, tan presurosas, se habían parado en su circular recorrido.

Por lo que he visto, existen situaciones todavía inexplicables: que yo haya tenido estas visiones y que el tiempo no hubiera transcurrido puede ser que sea fruto de mi imaginación: un simple cruce de cables.Pero afirmaría, si me queréis creer, que esto ha sido cosa de Cupido.

Ese diosecillo mitológico, con cara de niño caprichoso y travieso, que templa furias y humores tornando entes vulgares en sutiles bardos, que hace brotar pasiones intensas en quien se someta dulcemente al tibio beso, víctima de la rara cualidad de los filtros de amor en que empapa sus dardos.

En el lugar donde reflejo la experiencia de uno de mis días, me doy cuenta, al tratar de contar sencillamente esto que revelo, y como tengo observado en muchísimas ocasiones, os confirmaría que, tras engendrar tan sutil efecto, se esfuma, sin dejar rastro, el tunante arquero.

Rimbaud

miércoles, 15 de agosto de 2007

NO VOLVERÉ

No volveré a escribir bellas palabras,
no cantaré más veces al amor;
vaciaré el cajón de los sueños,
limpiaré el armario de delirios.
Cuando la luna asome con su luz llena,
esconderé mis ojos tras los párpados.
Sellaré mis labios para que no besen,
volveré mi corazón de piedra.
Olvidaré los momentos de pasión,
no rozaré tu cuerpo nuevamente,
y tus labios, enorme tentación,
se borraran de mi memoria.
Vaciaré mis venas de la sangre que circula,
para que no quede un resquicio
de candor, ni de ternura.
Con mi cuerpo vacío y desprovisto
de toda sensación,
lo dejaré secarse en el olvido,
esperando que un buitre amigo,
de él, dé buena razón.

potroviejo

martes, 14 de agosto de 2007

RAPIDO, FUGAZ Y VELOZ ( Lone Star 14.08.2007)


Rápido, fugaz y veloz;
apenas se deja ver,
en vuelo tan deslumbrante,
lejano y, a veces, rasante.

Me confunde su visión.
No llego a comprender,
si es realidad o espejismo.
Mil en uno, o uno en más.

Qué complicado escenario.
Se construye, se interpreta,
se imagina, se confunde.
¿Se utilizan marionetas?

¿Cuál es el fin, cuál la meta
de tan torcidos afanes?...
¿Qué se busca, qué se gana;
qué se obtiene de esos planes?

Veo efímeros destellos,
que ora brillan, o se apagan;
para desconcierto de mi alma,
que no sabe a qué atenerse.

Me siento a veces desvariar,
acertar o equivocarme;
dudar tanto y arrepentirme.
¡Querría ver claro... y no errar !

Lone Star

jueves, 9 de agosto de 2007

ALGUNAS VECES

Aunque algunas veces
la memoria me traiciona,
los sueños se emborronan
y los deseos se confunden.
Aunque algunas veces
no soy más que una pantomima
de mi propio ser,
grotesca y retorcida,
con un gesto de papel.
Aunque algunas veces
quisiera cumplir esa esperanza
que huyó de mí,
perdida en la bruma
de mi mente atormentada,
cansada de esperar
el siguiente amanecer.

Grito al cielo...
vacío de dioses comprensivos,
y mi garganta se desgarra,
en un alarido.
Perdido en el olvido
de cualquier recuerdo humano,
mi espíritu cabalga a horcajadas
sobre el lomo estremecido
del corcel de la desesperanza.
Si una lágrima saciara
mi carencia húmeda
del vital flujo acuoso,
lloraría años gustoso,
pero hasta las lágrimas
son saladas.

potroviejo

martes, 31 de julio de 2007

EL CRISTAL ROTO ( Lone Star ) 31.07.2007



Fino, frágil, delicado, cristal transparente y brillante, roto en mil pedazos, hecho añicos imposibles de recomponer.

Pieza única, finísima, que siempre producía el temor y, a la vez, el convencimiento, de que acabaría rompiéndose algún día.

Era preciso tratarla con sumo cuidado, con delicadeza y buen tacto, sujetándola con firmeza y dulzura, y con amor.

Porque, igualmente, por una presión fuerte, podría resquebrajarse, objetivo opuesto al que se pudiera pretender...

Cómo, al sostenerla con los dedos, apenas rozándola con tanto cuidado, podría resbalar, caer... y deshacerse.

Casi podría decirse que estaba predestinada a romperse. Era demasiado frágil; se adivinaba que sucedería de ese modo.

Un objeto, tan vulnerable a la ruptura, no podía estar en los mismos lugares, ni tratarse como a otras piezas más resistentes.

Luego, sucedió lo previsible: se hizo polvo; un polvo de cristales luminosos, que seguían reflejando la luz intensamente.

Ahora, en lugar de tener su entera forma de cristal, tengo una bolsita transparente, con miles de minúsculas y brillantes partículas.

Es mi cristal precioso y preciado, ahora destrozado y convertido en un simple puñado de polvillo centelleante, del que nunca me desprenderé.
Lone Star

viernes, 27 de julio de 2007

MIRAME A LOS OJOS ( Rimbaud) 27.07.2007


Mírame a los ojos,
y si encuentras un carbón encendido
entre las cenizas,
sopla con tu boca de tormenta,
expulsa el aire pleno de tus angustias
y prenderás una tenue llama cálida
en la sima de mi corazón.

Mírame a los ojos.
La frontera de la discreción se resquebraja;
me asaltas con tu luminosidad
y no puedo, ni quiero, defenderme
del brillo agudo de esas lanzadas de amor
que pugnan por atravesar mi prudente escudo.
No tengo otro recurso que rendirme,
y entregarme, vencido, al disfrute de tus sueños.

Mírame a los ojos.
Si sostienes la mirada,
verás mi horizonte:
es gris luminoso y con brillos
de luna argentada.
Allí puedes conducir tu barca
de blancas velas.
Allí puedes dirigir tu alma.

Mírame a los ojos
y, si puedes ahondar en mi pensamiento,
deslía la urdimbre de mis temores,
suelta los nudos enredados de las dudas
e hila una madeja de sensaciones
para tejer un tapiz salpicado de ilusión
que adorne la aridez de mi futuro.

Mírame a los ojos.
Todo es posible si me miras;
incluso que te pueda ver
reflejada en el cristal de mi cristalino,
acicalando tu inacabable hermosura,
bañándote en el mar salino de mis lágrimas,
sumergida en la profundidad de mis besos.

Mírame a los ojos.
Y te ruego no repares, con curiosidad,
en la textura frágil de mi cuerpo,
deformado por las heridas de la edad.
No consideres mi maltrecha fortaleza;
tan solo, disculpa mi imperfecta forma de querer
y mi deseo de amarte.

Rimbaud